Sólo recientemente la neuropsiquiatría empieza a descubrir y analizar la imborrable huella que puede dejar una madre sobre su descendencia femenina. Aunque para muchas activistas, cada vez menos influyentes, sigue siendo herejía reconocer que las disparidades entre el cerebro de mujeres y hombres, sutiles pero profundas, ayudan a explicar buena parte de sus actitudes, conductas o desencuentros, esta “sorprendente colección de diferencias cerebrales estructurales, químicas, genéticas, hormonales y funcionales” es apenas un anticipo de los factores que determinan sus relaciones con los demás. De nuevo usaré extensivamente citas textuales de El cerebro femenino , de Louann Brizendine, cuya lectura y consulta repetida vuelvo a recomendar como herramienta clave para entender personalidades y situaciones específicas. Un punto crucial es que “hombres y mujeres tienen diferentes sensibilidades cerebrales ante el estrés y el conflicto, que se registran más profundamente en zonas...